La problemática de los “sabores” de Windows

Hace unos días tuve mi primer “encontronazo” con Windows 7 en un cliente.

Compatible con Windows 7Nunca, nunca debes infravalorar la capacidad de la informática de complicarte la vida.

Una de las aplicaciones que hicimos para ellos (hace ya tiempo) y que está en sus últimos días de vida útil, funcionaba perfectamente con el “antiguo” Windows XP (el mismo que yo aún utilizo en mi portátil por otro lado, no es que fuera Windows 2000 precisamente). El pasado otoño el proveedor de Hardware convenció a mi cliente de que los nuevos equipos debían llevar Windows Vista, algo perfectamente lógico mirando a la planificación de Microsoft respecto de sus SSOO.

En este primer momento, ya tuvimos ciertos problemas, no tanto por el sistema operativo en sí, porque por el “lote” donde se incluyó la nueva versión de Office, Outlook, etc. Pequeños problemas de funcionamiento, métodos de integración de la aplicación con el correo, con Word, en algunos casos tuvimos que rehacer el procedimiento, con mayor o menor comodidad para el usuario. Pero nos faltaba el plato fuerte, los nuevos equipos entregados en Febrero tenían Windows 7, todo lo pasado era mejorable.

Las promesas de compatibilidad son para los crédulos, yo lo sé como todos los que nos dedicamos a esto, cada incremento de versión es un pequeño salto al vacío, pero que los productos pasen a no ser capaz de instalarse (como fue este caso) es excesivo.

Para mi el problema es que Microsoft no ha dejado entre Vista y Windows 7 el mínimo plazo posible, forzará que existan en las compañías tres versiones (con sus diferentes Service Pack para mejorarlo) de sistema operativo, no contentos con ello además a la vez combinadas con dos versiones de Office y varias versiones de Outlook. Esto genera unos problemas e inconvenientes que acaban transmitiendo al usuario de negocio que “nada funciona bien” lo que penaliza a toda la industria de TI.

Si Microsoft no vendiera sus licencias y el software no dependiera tanto del hardware de los equipos una solución sería una actualización masiva de equipos, más o menos traumática, pero que no te obliga a convivir con tantos sistemas diferentes durante un plazo excesivamente largo.

Me temo que la facilidad de actualizar mi querido Ubuntu casero me hace creer que toda la informática podría ser igual, pulsar un botón, esperar a la descarga y ver como el equipo arranca con un paquete de aplicaciones actualizado y compatible. Pero la verdad, no me creo que Microsoft no sea capaz de hacer lo mismo que hacen en Canonical. A ver si es por darle vidilla al asunto…

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