La UE prohibe los “distribuidores virtuales”

En una sorprendente decisión (ver aquí la noticia) la UE ha decidido prohibir que un distribuidor venda productos (por ejemplo en eBay) si no tiene un local físico.

Supuestamente los consumidores se ven perjudicados al no disponer de un centro físico al que poder recurrir, pero sobre todo las cadenas de lujo se quejan de la ventaja de no tener que sufragar los costes de las tiendas y las promociones.

Puedo entender el intento de proteger a las cadenas de lujo, pero esto se puede aplicar también a cualquier otro mercado (operadores de telefonía, empresa de software) del mismo modo, cuando tuve problemas con mi contrato de Jazztel no tuve a donde ir a protestar más que al telefóno.

La excusa es pobre, no le veo la ventaja de que quien me vende tenga un local en Oslo si yo compro en Madrid, es una absurda barrera de entrada, lo único que exigirá es abrir un local en el pueblo más remoto posible para reducir costes.

Es cierto que en ciertos productos muchos consumidores vamos a las tiendas a verlos y decidir la compra para posteriormente adquirirlos por Internet, la tienda soporta el coste de la presencia y el servicio pero pierde la venta, pero este problema lo produce la mala gestión del canal de distribución del fabricante. Para mi la solución no es que la ley prohiba este modelo de negocio sino que el fabricante compense a los distribuidores que cumplen la función de relación con el cliente y sirven de “marketing” sobre los que solo distribuyen por Internet.

El modelo no debería ser tan dificil, averiguar donde se entregan las ventas online y entregar parte de los beneficios obtenidos en ellas a las tiendas de la zona, los distribuidores compraran pagando un ligero plus y el fabricante fomenta que cada uno optimice su proceso de negocio. Exige más gestión pero potencialemente beneficia a ambos modelos de negocio.

Todavía no tengo claro en que acabará esto, los medios para salvar esta normativa son muchos y el alcance si se hace para todos los mercados y no solo el lujo es brutal. Desde luego es una medida proteccionista de un modelo de negocio concreto y que pretende beneficiar precisamente a quienes menos evolucionan sus modelos de negocio.

Por desgracia, las empresas y los políticos siguen creyendo que prohibir es el modo de adaptarse a Internet. Mientras tanto la legislación bancaria no ha sido modificada a pesar de habernos metido en una crisis demencial por su mala política de riesgos.

Lobbies 2 – Consumidores 0

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