Cazando el problema con la solución

La tecnología es adictiva, las personas y las empresas somos adictos, hemos visto tantas veces como la tecnología ha mejorado nuestras vidas que introducimos más y más tecnología de modo adictivo en nuestras vidas, personalmente es muy obvio, compramos nuevos productos que son “tendencia” como el iPad, el iPhone, la Blackberry, un portátil en vez de un PC de sobremesa, el último móvil, la última televisión de gran definición.

Las empresas se portan como las personas porque las componen personas, igual que las personas compramos un nuevo móvil con una tecnología novedosa las empresas adquieren tecnología porque es novedad. Las “olas tecnológicas” nos llaman.

Este artículo tiene un frase que me parece adecuada:

It seemed like they wanted to play with the technology / tools that they had already bought, and were hunting for problems with a solution in hand. While on the other side of the fence, call it business operations, there were problems screaming out for solutions.

“Ir a la búsqueda de un problema con la solución en la mano.” Este tipo de actitudes son comunes, se ven en tecnologías “de moda” con mucha asiduidad, como ejemplos podemos tener BPM, ITIL, SOA, ERP (en su día).

La moda es tener una tecnología, así que tu empresa la compra y después busca para que le vale, es una actitud de “laboratorio tecnológico” que algunas empresas han conseguido implantar con éxito, buscan nuevas ventajas en la tecnología y las aplican a su negocio. Pero esta actitud requiere:

  1. Saber que estas experimentando y corriendo riesgos.
  2. Ser muy flexible para aplicar las nuevas posibles ventajas competitivas.

Pero no es un comportamiento fácil de seguir con éxito, sobre todo los que no saben que experimentan (y se enfadan cuando las ventajas no aparecen por si solas) o los que carecen de flexibilidad en su modelo de negocio para aplicar las posibles ventajas.

Hay muchos casos de empresas que adquieren “tecnología” sin saber para que, o que problema quieren solucionar. Es en parte culpa de los analistas que afirman cosas como “un CRM mejora sus ventas”, “un sistema de compras rebaja los costes” o “un cuadro de mando permite a la dirección mejorar el control de la compañía”. Y todo ello puede ser cierto pero solo en los casos que las empresas aplicaron esa tecnología del modo adecuado.

También es culpa de los fabricantes de la tecnología, buscando cerrar la venta sugieren al cliente que lo compre y comience a usarlo esperando que los resultados aparezcan solos.

No se trata del dicho “No pongan el carro delante de los bueyes”, realmente es saber que poniendo los bueyes tirando del carro no hará que el carro llegue a su destino por si solo.

No eludo la culpa de los proveedores de servicios, somos a veces cooperantes necesarios. Pero sobre todo la culpa es de las empresas que adquieren la tecnología, como la dirección no es capaz de impulsar cambios o mejoras en sus organizaciones pretende que introducir la tecnología sirva de catalizador.

La tecnología puede ayudar, pero es solo una herramienta, ni una condición, ni un catalizador, ni un impulsor del cambio, el cambio nace la dirección de la empresa pero no surge por si solo.

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