Un verdadero cuadro de mando debe ser interactivo

Hay ideas que valen por si mismas más que la tecnología que tiene por detrás. Y creo que este es uno de los casos. Me había prometido con convertir este blog en una herramienta de venta, así que no voy a especificar el proveedor concreto, pero hace pocos días estábamos preparando una demo para un cliente de una aplicación de Business Intelligence que incluía una variación que al menos yo creo que es novedosa (no soy un experto en BI).

Las soluciones de BI orientadas a generar cuadros de mando suelen presentar información al usuario (o usuarios) que los visualizan, recuerdo que un consultor comentaba que un cuadro de mando debería de ser visualizado en pantallas alrededor de la mesa de reuniones del consejo si era realmente útil. El uso de cuadros de mando, “dashboards” e indicadores es ya muy habitual en las soluciones, con sus ventajas y carencias estas soluciones ya tienen una amplia implantación.

Pero las soluciones carecen de capacidad de actuar sobre ellas, un director de ventas ejecuta el cuadro de mando y visualiza los indicadores, no le gusta lo que ve, ¿qué hace? Comienza a llamar a su equipo, da ordenes, envía correos, averigua que ocurre, intenta solucionarlo, pero la propia herramienta no le permite manipular la acción de la empresa. Con las mejores puede profundizar en los datos con la función “drill-down” pero para actuar debe usar otra herramienta o apoyarse en ordenes directas a alguien.

Un enfoque diferente es añadir al cuadro de mando un “control” interactivo que varía el proceso de negocio que estamos monitorizando.

Por ejemplo, si monitorizamos el número de peticiones de oferta y controlamos el stock podríamos aumentar el stock deseado o reducirlo en función de los parámetros, reducir el límite a partir del que una compra debe ser autorizada por otro nivel si nos quedamos sin presupuesto, o ampliar el personal asignado a un departamento si vemos que el número de peticiones que tiene en cola está creciendo (por ejemplo pedidos a un departamento de ventas).

La intención es dotar a un directivo de los cuatro o cinco indicadores que le dan la información que necesita a su nivel y el control de un parámetro que modifica la actuación de la empresa incidiendo sobre un BPM donde se automatiza el proceso con reglas de negocio.

La idea es brillante, el análisis para hacerla efectiva es complejo y necesita de directivos que entiendan la gestión por procesos pero el potencial es realmente interesante.

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