¿Es culpable el fabricante de armas de los muertos?

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La privacidad, ¿es una prestación de la herramienta o una sensación del usuario?

No estoy de acuerdo con el planteamiento de Enrique Dans sobre el tema, sostiene que la privacidad de los datos en Facebook es una decisión del usuario que los pone allí porque lo desea, hay dos temas muy básicos al respecto que niegan ese punto de vista:

  1. Hay usuarios no conscientes de las posibles consecuencias de los datos que proporcionan. El ejemplo de las aldeas es impreciso, que los ochenta habitantes del pueblo de mi padre me vean desnudo bañándome en el río (por ejemplo) un día no es lo mismo que me vea cualquier persona que busque mi nombre en la red durante los próximos 100 años. El alcance de los errores es descomunalmente mayor, por tanto el propio sistema debe aportar defensas al usuario.
  2. Hay una legislación que limita la difusión de datos personales a las empresas que los custodian, precisamente porque al recibirlos se hacen responsables de los mismos. De modo que hay “alguien” que ya ha dejado definido que el responsable de la privacidad es el depositario de la información y no el propietario como explica Dans.

Estos dos temas son en si mismos motivo suficiente para que Facebook deba responsabilizarse de la privacidad de la información que recoge, pero no son los únicos.

Es cierto que yo puedo prestar mis datos personales a una red social porque me interesa, pero mi interés es para algo concreto, puedo dar mi fecha de nacimiento para que mis amigos sepan cuando cumplo años y me llamen, pero no quiero que una empresa de regalos les inunde a Spam la semana de antes proponiéndoles regalos, que yo quiera prestarle la información a Facebook no es que lo haga “para cualquier cosa”. La red social debe implantar mecanismos que intenten limitar el acceso a los datos de un modo controlado independientemente de que el usuario sea o no consciente de lo que está exponiendo.

Las redes sociales se fundamentan en recibir información de los usuarios, unirla, referenciarla, darles opciones en base a ella, por tanto para existir debemos darles esa información, pero en ningún momento a fondo perdido. Una cosa es que LinkedIn difunda mis datos profesionales y permita contactar conmigo a ex-compañeros de estudios o trabajo, y otra que cualquier persona que estuvo en Tanzania en 2007 pueda enviarme cadenas de poemas por Facebook porque coincidió conmigo en el mismo país el mismo año. LinkedIn además tiene una política de control a los abusos que restringe los malos comportamientos, mejor no hablamos de los usuarios de Facebook o Twitter que se dedican a coleccionar “amigos” o enviar destructores de tiempo.

Facebook debe restringir el uso de la información que proporcionamos y poner toda la vigilancia posible en la privacidad de los datos, son 400 millones de personas, es demasiada gente como para cometer un error estúpido con todos ellos, por el bien de Facebook y de sus usuarios.

Si es el usuario el que debe controlar su privacidad, respecto a Facebook yo solo tengo una recomendación, no tener perfil con datos reales…

Respecto del título, no creo que el fabricante de los Magnum 357 sea responsable de las muertes causadas, pero Facebook por ejemplo es como si Magnum enviase un arma a cada casa del planeta con un “disclaimer” en el sobre que dijera “no lo use si no conoce las consecuencias”. Si una empresa pone armas en las manos de los usuarios de modo indiscriminado es responsable del mal uso que hagan de ellas. Y las redes sociales son armas de destrucción masiva de la privacidad y la reputación de una persona.

Ya saben porque no tengo enlace a mi perfil en Facebook, ¿no? 🙂

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