Medir el desempeño de la empresa

En otro artículo hablaba sobre el mito de que necesitamos medir para gestionar, pero no pretendía decir que medir fuera siempre inútil, es evidente que hay casos donde la medición de parámetros que nos digan como funciona la compañía es importante.

Mi experiencia me dice que en ocasiones las empresa se lanzan a “medir cosas” sin saber para que o que esperan, con la intención de que al final, buscando entre los datos aparezcan matices importantes para la compañía.

Un mal ejemplo

Hace varios años Luis (un buen cliente, de esos de los que aprendes cosas) me explicó una mala experiencia, en su compañía para justificar un gran proyecto SAP y la inversión de TI se había decidido medir el uso de cada empresa para facturarles el servicio realizado. Tras un proyecto de meses, con un esfuerzo mensual de varios días se obtenia repetidamente que el reparto era practicamente equivalente a la facturación de cada compañía, que era el método de reparto que se usaba un año antes. El esfuerzo de medir no sirvió de nada, el resultado era el que ya se estaba utilizando.

Elegir qué se mide y para qué

Cuando hablamos de implantar sistemas de medición en las compañías debemos seguir los siguientes puntos (la teoría de los cuadros de mando es una buena base):

  • Comenzar por conocer la pregunta que pretendes contestar, y que harás en cada tipo de resultados. Conocer que nuestro ratio de ocupación de un departamento es bajo no sirve de nada si no sabemos que haremos cuando pase.
  • Analizar la fiabilidad de los datos origen y el grado de subjetividad de los mismos. Las mediciones de datos poco fiables son inútiles.
  • Analizar el coste de obtención de la información. Debe ser inferior que el valor de la respuesta.

Lo importante es el proceso de toma de decisiones, no es la medición,. La medición es adecuada y útil enmarcada dentro de un proceso bien definido. En muchas ocasiones después de medir ocurre que tomar una decisión respecto de la información obtenida es muy complejo porque existen innumerables consideraciones que no aparecen.

Por ello el primer punto es crucial, si no tenemos claro que buscamos y que pretendemos, así como las opciones de decisión puede que obtener la medición no sirva de nada o sea un proceso que se demore tanto tiempo que haga inútil la elección.

Medir importa para analizar las mejoras

Después de definir el proceso, y después de tomar una decisión de mejora en un área de negocio entonces medir si tiene valor, para saber si están teniendo resultados los cambios adoptados. Y es cierto que para saber si estamos mejorando necesitas valores históricos previos. Pero, ¿y si no los tienes? lanzar un proyecto de medición de datos para disponer de valores históricos antes de hacer cambios y analizar las mejoras es, en ocasiones, absurdo.

Puede que haya empresas que tengan necesidades en áreas que puedan esperar dos años para tener esa información previa, pero en esos casos realmente los sistemas de información claramente no son capaces de aportar valores competitivos.

Conclusión

Medir es una herramienta útil, muy útil, pero igual que un motor de avión no es una herramienta útil para un granjero debemos aplicar la herramienta en áreas donde la medición sea relevante. El uso de sistemas de información, y su inmensa capacidad de manipular valores ha hecho pensar que dando vueltas a los datos podremos resolverlo todo.

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