El cine, la ley Sinde y los derechos de autor

He hablado poco (aquí) de la famosa polémica de la ley “Sinde” porque es un tema demasiado controvertido en el que la discusión tiene un aterrador nivel de simplismo en general. No es el tipo de temática que me interesa para este blog.

Estoy a favor de que exista un mayor control sobre los derechos de autor en Internet, no creo que se deba permitir que terceros se lucren con el trabajo de otros y creo que los usuarios deben ser conscientes de que hay que pagar a los creadores y a la industria detrás de un producto, tanto en cine o TV, como música o software. Esta famosa ley era un primer y torpe paso en ese camino, manifiestamente mejorable pero el actual estatus quo no es realista ni permisible.

Voy a hacer un breve comentario sobre este tema, alejado de la discusión general (puede que entre en ella más adelante en otro artículo). Y es respecto de la sostenibilidad del modelo de negocio del cine. Mientras el negocio de la música está dirigiendo su esfuerzo para captar ingresos al directo el software se dirige el juego online o a la conexión continua al servidor de actualizaciones en el caso de aplicaciones.

En mi opinión el modelo de negocio del cine tiene un problema de costes insostenible, es cierto que además de eso tiene un problema de lucro cesante, de uso indiscriminado de su obra y de “pirateo”. Pero el cine (como los bolsos de marca, la ropa deportiva, la música y muchos otros) siempre ha tenido un problema con las copias ilegales.

Analicemos un ejemplo. En 1996 Amenabar rodó Tesis por 116 millones de pesetas, (0,68 millones €) y en 2009 rodó Agora con 50 millones de Euros. La primera recaudó 2.6 millones y la segunda 44 millones de dolares (entiendo que aún falta recorrido de explotación en el dato que presenta la wikipedia). Mientras que con 0,68 millones Amenabar hizo una estupenda película que te mantenía pegado al sillón, con 50 hizo una película que al menos a mi me tienen que mantener pegado al sillón para ver.

Entiendo que el cálculo es tramposo, Tesis ganó mucho en porcentaje pero poco en neto, si Agora recauda 60 millones a lo largo de su explotación habrá dado más beneficios, por no decir que en su coste está el beneficio (entiendo) el propio Amenabar y los actores.

Podemos analizar las estadísticas de películas más pirateadas este último año, en muchos casos las más pirateadas han dado grandes beneficios (Avatar, Shutter Island, Iron Man 2) pero podemos ver que las que se han visto “impactadas” por un gran número de descargas y han dado perdidas donde tienen el talón de aquiles es en sus costes. Sus productores pueden alegar que el acortamiento del ciclo de amortización que producen las descargas (el que se la baja ya no la verá en TV o no comprará/alquilará el DVD) es que les mete en pérdidas, podría ser cierto, pero que el ciclo de ingresos del cine se ha acortado durante los últimos 50 años es una realidad evidente, Superman llegó a televisión muchos años después de su estreno, igual que La guerra de las galaxias, hoy en día las películas llegan al DVD antes de un año después de su estreno y a la televisión en abierto en tres años aproximadamente. Por lo tanto hay que recoger beneficios antes.

¿Son precisos los brutales presupuestos actuales en el cine?

Si analizas en detalle los costes de una película una gran parte de ellos en muchos casos son unos sueldos inflados al exceso para las megaestrellas que te “garantizan” éxito en taquilla (la garantía en muchos casos no llega a demostrarse), otra parte es el pago de derechos (como los personajes de Marvel o los derechos sobre novelas) y una parte adicional el uso de tecnología. Luego hay otro porcentaje brutal de coste de promoción, analicemos por separado cada una de esas líneas, dejo de lado los costes de producción porque los considero “inamovibles” por facilitar el estudio.

  1. Sueldos, siguiendo con Agora, aunque no he encontrado el sueldo es posible que Rachel Weisz fuera una de las partidas relevantes del coste de la película porque ya era una actriz con Oscar en aquel momento. No usaré el argumento simplista de que no era necesaria, pero lo que si parece evidente es que podría establecerse el salario de los actores de modo variable como se hace en todas las empresas con los puestos de mayor nivel salarial. No tengo nada en contra de que Rachel Weisz o Cristiano Ronaldo ganen barbaridades de dinero si los generan, pero no comprendo como los directivos que negocian esos salarios no lo hacen en base a variables. En muchas películas estadounidenses el caché de las estrellas es un 20% del presupuesto inicial, y suele ser mayor que las pérdidas finales en muchos casos. Las actrices mejor pagadas rondan los 15 millones de dolares y los actores por encima de 20 millones de dolares. Una película mediana de presupuesto está entre 80 y 100.

  2. Compra de derechos, si vemos el caso de The Spirit, vemos que costó 60 millones y recaudo 20. No he encontrado referencias del precio de la compra de los derechos, pero viendo la subida de Marvel como empresa después de la moda de llevar al cine todos sus comic podemos suponer que es una cantidad muy elevada. De nuevo, el problema no es el precio en si, sino que no sea un riesgo compartido, el poseedor de los derechos los vende al mejor postor, y que luego este haga lo que quiera con la película. Un modelo donde se compartan riesgos y beneficios evitaría perdidas en el producto final y además nos evitaría (posiblemente) productos como este. En todo caso, es asumible que el precio pagado por los derechos de esta novela gráfica no ha sido un acierto.
  3. El coste la promoción, el marketing tiene dos objetivos, uno es conseguir que más gente se interese por una categoría de productos y otro que entre la gama de productos compre uno concreto, es decir, haciendo marketing de películas se incrementa la cantidad de gente que va al cine, y puedes conseguir que vean concretamente la tuya. Pero en la suma del mercado llega un momento que el coste en marketing solo consigue crecer unos a costa de otros, no está mal, es simplemente competencia, pero cuando un mercado llega al punto de que se canibaliza a si mismo porque los productores invierten dinero para provocarse perdidas entre sí el problema es más estructural que de los consumidores. Este caso es notable en el cine, es la guerra comercial entre si con unos presupuestos de marketing que alcanzan el 50% del coste del producto lo que lleva a muchas películas a perdidas. No pretendo decir que se alcancen acuerdos contra la competencia, pero si quiero decir que el problema es interno al mercado del cine, y no causado por agentes externos como la piratería o las descargas sin pago. Cuando la cantidad de películas en pérdidas por un exceso de inversión en marketing sean demasiadas el propio mercado se corregirá.
  4. Tecnología. En 1995 Kevin Coster rodó Waterworld por 175 millones de dolares. El desorbitado presupuesto tuvo como causa una equivocada apreciación de la tecnología de rodaje en el mar. Avatar costó 237 millones en comparación, la primera película es un ejemplo de fracaso cinematográfico por el desmesurado coste, siendo este un caso muy evidente hay muchas ocasiones en que los productores intentan utilizar las últimas tecnologías con un coste superior pero esa inversión no repercute en la calidad del producto final, mientras Cameron consiguió sacar provecho de su inversión salvaje en la película de mayor recaudación de la historia otros simplemente tiran el dinero. La mujer de Cameron por el contrario tomó el camino contrario y con solo 15 millones rodó En Tierra Hostil.

Resumiendo, aún dando por cierto que la descarga de contenidos y la piratería presionan el ciclo de ingresos en el cine, la realidad es que la estructura de costes de las películas están muy mal estructuradas en comparación con otros sectores productivos:

  • Hay proveedores que ganan inmensas cantidades de dinero (actores y propietarios de derechos) sin correr riesgos conjuntos con el producto final, incrementando el coste fijo de la producción y provocando en muchos casos las pérdidas.
  • Hay una canibalización interna entre los competidores (que solo causan ellos) por la que invierten desmesuradas cantidades de dinero en marketing para robarse unos a otros los clientes sin incrementar el mercado total. Es el equivalente a que Nokia, Motorola y Sony hubieran puesto la inversión en marketing de sus teléfonos en lugar de en I+D para nuevos modelos.
  • Hay una pésima estimación de retorno del uso de la tecnología, los directores insisten en gastar dinero para usar lo último sin que eso repercuta en el consumidor, Woody Allen gastó 15 millones de dolares para rodar “Si la cosa funciona”, en los primeros diez minutos aprecias que no hay un solo gasto de más, pocos escenarios, nada de efectos, poco maquillaje, en realidad haber gastado 30 millones más y haberla rodado en zonas céntricas de Manhattan no habría añadido nada a la película.

La industria del cine puede pretender que su problema está en la gestión de los derechos, pensando que puede llegar a exprimir más sus productos, la realidad es que el dinero que recibe la industria es muy elevado y es difícil pensar con lógica que los consumidores podemos invertir aún más parte de nuestros recursos al consumo en entretenimiento en cine (sobre todo con la brutal competencia de las series de TV, HBO da mejores productos que el cine desde hace años). Si no reconvierten su industria adaptando sus costes y su estructura de riesgos ninguna ley de copyrigth conseguirá salvarles.

Creer que Jonan Hex recuperará los 50 millones que costó evitando las descargas es ilógico.

 

Anuncios

Una respuesta

  1. Lo de la Industria del cine es demencial…

    Cada vez cuestan más las películas, hay más y más grandes estudios al borde de la quiebra por ello, pero las producciones cada vez son más penosas.

    Mucho efecto especial para intentar paliar los grandes errores de muchas películas. Avatar es un claro ejemplo, con todo lo gastado en tecnología podrían haberse currado al menos un poco el argumento, en lugar de mostrarnos (una vez más) un argumento sosainas y archi-conocido.
    Falta de argumento, falta de ritmo, una mala dirección, una puesta en escena ridícula (Dios, The Spirit me impactó y eso que solo vi 10 minutos)… y luego se quejan de que la gente no va al cine.

    Pretender que vaya al cine y me deje 9-10€ (el doble que hace apenas unos años) para ver uno de esos bodrios debería estar penado.

    ¿Y se creen que no pagaré por verla en el cine por descargármela de internet?… por favor, tendrían que pagarme para que perdiese el tiempo en descargarme algunas de esas películas.

    Y al margen de la (falta de) calidad de las películas, la distribución y la venta al público. Hace unos años picamos con los DVDs, pagando un dineral en comprar DVDs incluso de películas que ya teníamos en VHS.
    Y tan solo unos años después, menos de 10, ya nos están intentando colocar el BluRay, con más promesas de ‘contenidos únicos’ y otras memeces, pero más caro todavía.

    Sinceramente, ya cansa. Yo quiero poder comprar una película en MKV, en FullHD, igual que me puedo comprar un juego en Steam. Descargármela y ponerla en mi O!Play sin tonterías.
    Lo mismo, al fin y al cabo, que ya ha pasado con la música gracias a iTunes.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: