BPM en sector público

Implantar sistemas de información en el sector público es muy diferente de los proyectos en algunas empresas privadas (aunque ciertas compañías se comporten de modo funcionarial), pero pocas veces he visto una crítica tan feroz contra el sector público como este artículo.

“BPM in government is like putting lipstick on a pig”

Recuerdo que hace años un proveedor de software nos explicaba su punto de vista en la venta de servicios al sector público como “a la empresa privada la preocupa incrementar el beneficio o la satisfacción del cliente, en el sector público lo que hay que vender es que nuestra solución permite al gobernante incrementar sus votos”.

Básicamente, es sostener que el objetivo real de un gobernante es mantenerse en el cargo simplemente. Alguno hay con ese enfoque pero la realidad es que no todo el mundo en el sector público son políticos sedientos de votos (como parece creer el autor del artículo) o funcionarios gastadores del dinero ajeno. No es que el sector público sea un ejemplo de eficacia, pero habitualmente en mi opinión es más por falta de inversión en sistemas de información que por gastar de más.

Un BPMS sería por ejemplo la solución a muchos de los problemas de la justicia española en su inmenso trajín de papeles y controles de fechas, asuntos, etc. Así como la falta de sistemas de información comunes, expedientes personales de empresas e individuos, etc. El problema real es que el coste de un BPMS para toda la administración judicial española es una inversión notable y a veces retraerlo de los recursos públicos es una decisión difícil de tomar (más en los días actuales) por mucho que tenga un retorno a medio plazo. Hacer autopistas todavía es más visible al ciudadano que mejorar la calidad de la justicia.

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