La clave de la calidad es no tener M&M marrones

A veces las lecciones de gestión provienen de los mundos menos esperados, es famosa la anécdota del grupo Van Halen sobre cómo se las apañaban para garantizar que todo se había preparado adecuadamente.

Ellos incluían la siguiente clausula en sus contratos:

En el backstage tenía que haber un bol lleno de M&Ms con los M&Ms marrones retirados. Si no se cumplía esa cláusula del contrato, podían dejar de actuar y cobrar por ello.

Esto que posiblemente pasaba por un capricho de estrellas tenía una lógica muy bien pensada. Este grupo tenía una particularidad que era un despliegue de medios y tecnología muy superior al de cualquier otro grupo del momento. De modo que su listado de especificaciones (supongo que cableado, potencia, distribución del material, localización para equipos, etc) era complejo, cualquier olvido o error les complicaba la vida y la revisión era costosa.

La solución que escogieron fue exigir algo aparentemente irrelevante, oculto entre cientos de especificaciones.

Si el bol de M&M estaba en su sitio y no tenía ninguno de color marrón quería decir que evidentemente se habían leído todas las condiciones y que habían intentado cumplirlas al pie de la letra.

En el artículo que enlazo dicen que es una buena forma de verificarlo, pero ¿puede una empresa que no sea estrella del rock poner algo tan aparentemente estúpido para verificar que su proveedor cumple todas las condiciones?

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