Google ya vale más que Microsoft

Microsoft vs Google

Microsoft vs Google

Google ha superado en valor total en bolsa a Microsoft estos días, en realidad es más relevante (todavía) la posición de Apple pero es un situación simbólica.

Microsoft sigue siendo líder absoluto donde lo era, sistemas operativos, aplicaciones de ofimática, entornos de desarrollo y posiblemente incluso en servidores de internet y navegadores aún mantiene una posición relevante en todos los entornos donde desarrollo sus batallas en el pasado. Incluso tiene una posición razonable en las consolas.

Sin embargo no ha conseguido no ya vencer, ni siquiera competir en aplicaciones “en la nube” o en desarrollo de teléfonos (iPad, iPod, etc). Recordar sus esfuerzos con el Zune, Bing (o los diferentes buscadores) es ahora motivo de crítica ácida. A pesar de compras inmensamente caras (hotmail, parte de Facebook, skype, etc) o alianzas como la de Nokia (de incierto futuro).

¿Ha perdido Microsoft su oportunidad?

Yo creo que no, solo le falta liderazgo, Steve Jobs reconstruyo Apple desde una situación mucho peor. Lo increíble es que nadie le mueva la silla a Ballmer en semejante situación de parálisis. Supongo que el miedo a que las cosas vayan incluso a peor. Tal vez Microsoft necesita caer mucho más antes de volver a crecer.

La pyme no siempre compite, a veces subsiste

Me traigo aquí una reflexión que he planteado en un foro de linkedIn sobre las PYMES. En relación a una discusión sobre si la tecnología (informática) es importante para las Pymes varios participantes afirmaban que ellos trabajan en empresas de 8 o 10 empleados que no tienen necesidad de un sistema integrado para competir.

Pero, ¿realmente compiten?

Las PYME se basan muchas veces en nichos, trabajan en mercados reducidos donde su ubicación, cercanía, conocimiento, etc les sirven de valor competitivo, pero no compiten en eficacia o valor añadido, sobreviven porque son las únicas que hacen algo o lo hacen de un modo concreto.

Hay estudios que demuestran en el caso de España que nuestra crónica falta de competitividad es por las empresas pequeñas, nuestras grandes compañías son tan o más competitivas que sus competidores pero las PYMES españolas son poco eficaces, además de no tener tamaño para generar exportaciones.

Hay que crecer y hay que dotarse de mejores herramientas. Las pequeñas empresas deben luchar por dejar de ser tan pequeñas, y no pueden caer en la autocomplaciencia de “así nos va bien”. Otro tema es que tu puedes tener una micro-empresa de 2 empleados, irte muy bien y ser muy feliz con ella. Eso ya es una decisión personal, respetable y que yo he considerado muchas veces para mi 🙂

Pero la presión es mejorar en eficacia, crecer en tamaño y para ello el uso de herramientas informáticas, tecnología y procesos optimizados es vital. Eso o esperar a descubrir que un día no eres el único o que un grande se ha metido en tu jardín.

No pretendo decirle a una empresa de 10 empleados que tiene que implantar SAP, o una solución BPM para su gestión de negocio, o una herramienta de BI para analizar lo que ocurre. Puedes tener 10 empleados y no tener opciones de sacar provecho de nada de esto (y sería una mala noticia) pero si pretendes de verdad prolongar tu actividad en el tiempo, ser rentable y garantizar a socios y trabajadores estabilidad debes luchar por crecer para tener tamaño para afrontar crisis y debes mejorar tu gestión.

Las “muy rentables” PYMES españolas de la construcción han sido en gran parte el talón de aquiles que está dejando España en una situación dantesca respecto del empleo y la competitividad.

El mercado BPM sigue creciendo en España

El mercado BPM continua creciendo en España a un ritmo de un 6%. Y esto es dentro de un contexto de crisis, ¿es una apuesta por la mejora de la competitividad o una moda pasajera? Las conversaciones que tengo con los clientes apuntan más a la primera opción, una lucha contra la ineficacia y la mejora competitiva.

Es una buena noticia que las empresas se enfoquen en la mejora de su proceso, además España lo está haciendo a un ritmo superior a los países de su entorno, lo que demuestra una profunda convicción en la eficacia de nuevos modelos empresariales.

España sigue siendo el tercer país de toda Europa, detrás de Alemania e Inglaterra, que avanza a buen ritmo desde hace ya varios años en el ámbito empresarial y en las Administraciones Públicas, en cuanto a la automatización y gestión de procesos.

Además esta noticia demuestra la pujanza de un mercado con miras al exterior (cuando la competencia es interna no precisas de mejoras si tu competidor no las utiliza) y esto es de nuevo una noticia positiva.

El 39% de las companías dicen disponer de “algun tipo de solución”, esto ya me parece una mala noticia porque si bien estamos profundizando en la gestión de los procesos de las empresas podría ser que estemos invirtiendo un capital vital para las compañías en herramientas que no son en realidad soluciones BPM y no tienen el necesario recorrido posterior a la automatización.

¿De qué sirve un sistema BPM que no permite una optimización de los proceso automatizados y su análisis? De nada, es un modo más de desarrollar aplicaciones que no dará beneficios a medio plazo sino que posiblemente introduzca complejidad en la arquitectura de sistemas de las compañías.

Una alternativa a la neutralidad pura de la red.

Estos días de nuevo estamos en un proceso de ajuste legislativo sobre la neutralidad de la red.

En mi opinión sigue siendo sorprendente la diferenciación entre internet móvil (donde la neutralidad no existe, empezando porque la voz tiene prioridad sobre el tráfico de datos en las redes 3G y GSM, acabando por el control de tráfico sobre las aplicaciones de mensajería) y red de internet fija. Mientras el debate parece muy encendido en defensa de la neutralidad pocos dicen con claridad que las operadoras ni son neutrales ni permiten cualquier tráfico (como prueba, Skype solo funciona por conexiones Wifi en mi teléfono, no he visto manifestaciones en la puerta de los operadores móviles).

Desde luego no estoy a favor de permitir la manipulación de Internet por los operadores (en un mundo de competencia perfecta esto podría ser defendible, sería la competencia y el consumidor quien dictase las reglas pero las telecomunicaciones son mercados regulados por su tendencia al monopolio). Pero tampoco estoy a favor de cerrar la puerta a un análisis cuidadoso de los posibles beneficios.

Es cierto que la neutralidad es el “adn” de Internet, precisamente la no discriminación y el comportamiento “automático” intermedio es la garantía del sistema, pero también es cierto que las necesidades y la tecnología ha evolucionado de un modo demasiado relevante para ignorarlo.

Hacia el tiempo real y la calidad de servicio

Los protocolos TCP/IP no nacieron para gestión en tiempo real, en realidad en el mundo de comunicaciones “fiables” con calidad de servicio las redes como Token Ring de IBM tenían mucho más mercado, el triunfo de TCP/Ip fue (como casi siempre en ordenadores) el precio, era mucho más barata con diferencia. Pero la tendencia actual es empujar los usos en tiempo real (sistemas de navegación, comunicaciones, video, películas incluso).

Los problemas que causa este uso “bastardo” de la tecnología se solucionan con fuerza bruta, si quieres que las comunicaciones funcionen y den garantías necesitas dimensionar para el pico de necesidades. Yo quiero garantía de servicio en sistemas de navegación, video conferencia, etc.

Además las redes con control de tráfico ya existen y existirán (redes privadas), se está pretendiendo que no existen y limitando el servicio al consumidor.

La inteligencia en las comunicaciones

Hace muchos años los sistemas capaces de discriminar tráfico eran caros y poco eficientes. Hoy en día sería incluso viable proporcionar calidad de servicio en sistemas domésticos (que el tráfico de streaming por Wifi sea prioritario a la descarga inoportuna de un service pack de Windows por ejemplo). ¿Porqué debemos renunciar a las ventajas adicionales de esta tecnología salvo en redes privadas?, ¿simplemente por desconfianza hacia nuestro proveedor?

La red ya no es neutra

Servicios como Akamai cambian rotundamente la sensación del usuario, es falso que hoy cualquiera pueda competir desde Corea con un proveedor local, hay tecnologías que permiten ser más eficaz entregando el tráfico al usuario a las que solo tienen acceso mediante pago aquellos proveedores con más capacidad económica.

El deber de los políticos es evitar abusos de poder en mercados regulados, es decir, impedir que Telefónica discrimine Facebook en redes móviles para beneficiar a Tuenti o a Microsoft. Pero es (o debería ser, puede que la desconfianza sea sobre los políticos y su inmenso desconocimiento de la tecnología) perfectamente posible exigir la publicación de los protocolos de priorización de tráfico y determinar desde una comisión en que condiciones y para que fines se autoriza el control de tráfico.

Sobre las consecuencias en el consumidor, podemos temer que si Telefónica (pongo siempre este ejemplo por su posición dominante en España simplemente) pudiera vender un contrato sin neutralidad de red un euro más barato la gente aceptase de modo irreflexivo esta condición por esa escasa diferencia económica, pero ¿hay que defender al consumidor de su propia responsabilidad? ¿prohibimos contratar una cuenta corriente más cara a cambio de una olla exprés? Es evidente que no.

¿Es la legislación una garantía o un padre protector?

Sé que se alega que con la neutralidad corremos el riesgo de perder la libertad de expresión, la libre competencia, la elección del consumidor y muchas otras cosas, pero me parece que estamos prohibiendo una copa de vino en las comidas a la humanidad para erradicar el alcoholismo, es efectivo pero exagerado.

Tal vez nuestros políticos, nuestras empresas y nuestros consumidores no estén capacitados para un arreglo mejor.

Personalmente considero que se debería permitir a las operadoras analizar que mejoras pueden aportar al servicio al cliente con sistemas de optimización de tráfico, poniendo algunas salvaguardas que eviten riesgos y una comisión de control de competencia capacitada para intervenir. Las siguientes salvaguardas podrían ser suficientes:

  • Obligar a que el contrato con servicio de calidad de servicio (no neutral) sea siempre más caro que el contrato con tráfico neutral, de modo que solo lo contrate el usuario que aprecie las ventajas, de ese modo las operadoras solo lo usarán como mejora del servicio y no para obtener ventajas. Impedimos la captación de usuarios por desconocimiento.
  • Exigir un registro del tráfico prioritario y justificación de cara al usuario, impidiendo que se corresponda con contratos comerciales exclusivos, y prohibir la discriminación de otros competidores (Tuenti vs Facebook). Cualquier competidor deberá poder “engancharse” a las condiciones de los demás proveedores de contenidos y el precio del “tráfico prioritario” deberá ser proporcional al coste adicional. Además podemos permitir que sea el usuario quien decida el tráfico que quiere priorizar.
  • Reservar parte (más de un 70% por ejemplo) del tráfico disponible a la gestión neutral de la red para impedir la aparición de competidores emergentes.
  • Considerar que solo se permita la gestión de tráfico en el nodo final (conexión del usuario) y no en las redes intermedias que podrían seguir siendo neutrales.

Es posible que con estas reglas no sea suficiente, pero para eso pagamos comisiones de control de competencia. Para que las hagan ellos.

Gestión empresarial española: mi churrero como modelo

Es evidente que la crisis ha destapado algunas carencias de nuestro modelo productivo y, sobre todo, de nuestros modelos de gestión empresarial, cuando se habla de gestión empresarial se tiende a pensar en las grandes compañías (Telefónica, La Caixa, Repsol, Ferrovial) pero, donde podemos ver la verdadera forma de pensar es en una pequeña empresa.

Como ejemplo voy a poner a “mi” churrero, o al churrero de mi barrio si somos precisos. Este hombre tiene un negocio en un pequeño local desde  hace al menos treinta años (no recuerdo si siempre ha sido él, pero siempre ha estado ahí la churrerí). Hace dos años el negocio era magnifico, desde las ocho de la mañana hasta las diez y media había una cola de entre 10 y 15 personas en la puerta del local para comprar churros, desde las doce hasta las tres vendían pollos asados de forma continua y por las tardes y los días de diario venden patatas fritas caseras.

Desde hace dos años el número de clientes (que yo mido cada sábado y domingo cuando bajo a comprar por la cola que hay en la puerta)  se ha reducido de modo importante, tanto que en ocasiones llego y no hay nadie. Supongo que lo primero que te quitas si falta dinero es comprar churros aunque solo sean dos o tres euros.

Ante la caída del negocio cualquier empresa debe reaccionar, si bajan mis ventas tengo un problema, necesito recuperar el nivel de ingresos, para ello hay varios caminos posibles:

  • Vender más producto a menos clientes aumentando los ingresos por compra.
  • Ampliar la gama de productos.
  • Ampliar mi canal de ventas.
  • Subir precios a los que siguen comprando.

Es difícil vender más churros a la gente, podría haber optado por ofertas haciendo el precio decreciente al ampliar el volumen pero, dada la divergencia de cantidades es difícil saber si esto habría tenido éxito. Hay tanta gente que compra cuatro churros como que compra treinta. No era una opción realista.

Mi amigo churrero podría haber ampliado sus ventas, por ejemplo distribuyendo periódicos (el 20% de la cola lleva en la mano el periódico del día, que ha comprado en otro sitio), vendiendo chocolate (es habitual que se lo pidan y no tiene, ni tiene intención de tenerlo) o buscando productos alternativos (compra impulsiva, pan o bricks de leche, por ejemplo). A pesar de que hay gente en negocios cercanos que demuestra que la venta cruzada funciona  (hay un local que vende pan, leche y prensa, tiene veinte personas de cola como media) mi churrero piensa que él hace churros y pollos asados, el periódico en el kiosko, más arriba caballero…

Otro camino era vender a los bares de los alrededores, casi todos ellos compran a una churrería que distribuye en coche, dado que está en una zona muy céntrica podría haber captado fácilmente diez o quince bares que apreciasen la ventaja del servicio más cercano, contratar un empleado que hiciera el reparto y vender un par de cientos de churros diarios. Si en vez de quince fueran veinticinco ampliando el área podría compensar el volumen de negocio de venta directa. Pero mi churrero es churrero y no comercial.

¿Cuál ha sido su decisión? Subir los churros un diez por ciento, no es demasiado (es un centimo por churro) pero el resultado ha sido una reducción ligeramente superior de los clientes y dudo que haya compensado la reducción de ingresos. Dado que el coste marginal de un churro es bajo (no tengo un análisis detallado pero parece evidente que echar un churro más es irrelevante al resto de los costes) lo lógico es que reducir ventas aunque subas el precio tiene un mal resultado en los beneficios finales.

Si mi amigo churrero fuera americano podría haber optado por el segundo o el tercer camino (Starbucks empezó con un local pequeño en una parada de metro) pero Spain is different.

Posiblemente el churrero cree que el problema es que el banco no le quiere dar un crédito para pasar esta mala época y que la culpa de todo es de otro.