España siempre contracorriente

Contra corrienteLa situación competitiva de España es mala en la actualidad y uno de nuestros problemas, pero los indicadores nos dicen que esta situación irá a más en lugar de corregirse durante este próximo año.

Uno de los factores que más intervienen en la competitividad es el uso de la tecnología, entre ella las TIC, pues mientras la previsión es que el gasto en TIC se incremente un 3,7% en el mundo en España me encuentro repetidamente que los planes de los clientes pasan por reducir las inversiones en TIC lo máximo posible.

A riesgo de caer en el uso del martillo de oro, creo que debemos hacer una importante reflexión común, puede que estemos en un profundo bache económico pero la inversión en formación y tecnología debe incrementarse, y tenemos que buscar los fondos para ello en algún lugar.

No pienso en la habitual petición de que sea el gasto público el sostén de la inversión en I+D, formación o tecnología, pero las empresas españolas deben ser conscientes de que si amplian la brecha tecnológica con los competidores internacionales vamos a seguir perdiendo oportunidades.

Fracasos en TI – No gastamos en lo que importa

Dinero QuemadoAunque hay una trampa evidente(1) en el cálculo me ha gustado mucho la idea que nos presenta IT Skeptic en este artículo.

Se dice muy habitualmente que la importancia en un proyecto está el 70% en las personas y los procesos y el 30% en la tecnología (los números cambian ligeramente del 80%-20% al 70%-30%).

Sin embargo el gasto en TI no se distribuye siguiendo ni mucho menos esas cantidades, el gasto terriblemente volcado sobre el coste de la tecnología, como se ve en la imagen (tomada de su blog)

Las cantidades no tienen coherencia, si lo importante son las personas y los procesos, ¿no deberían significar la mayor parte de la inversión? pero no es así, gastamos mucho en tecnología y luego se ahorra en los proyectos en la inversión en las personas y en volver a pensar los procesos. Un caso habitual es muy habitual implantar un nuevo ERP (o CRM) y dejar los mismos procesos empresariales exactamente igual que antes, lo que en si mismo puede solventar los problemas derivados de la anterior tecnología (si los tenía) pero no tiene lógica no aprovechar el momento para atacar los procesos que vamos a seguir utilizando.

Yo comparto la idea de que debemos mejorar la distribución de las inversiones, si su empresa comienza un nuevo proyecto de implantación de un sistema de información, revise como ha distribuido su inversión, la tecnología por si sola no soluciona nada salvo en casos muy puntuales.

(1) En mi opinión la trampa es doble, primero confunde valor con precio, la tecnología puede ser más cara que su relevancia en el proyecto, no es un cálculo que se deba establecer solo en dinero. Además de eso, la segunda y mayor trampa es que habitualmente los costes de personal interno de los proyectos se quedan ocultos y no son tenidos en cuenta de un modo correcto. Y de nuevo desvirtua terriblemente esta idea.